30 julio, 2009

y el viaje fué realmente precioso...

...sólo que Connie no dejaba de preguntarse: «¿Por qué no me importa nada? ¿Por qué no hay nada que me emocione? ¡Qué horror que ya no me importe ni siquiera el paisaje! ¡Espantoso! Pero no me importa. Soy como San Bernardo, que podía atravesar en barca el lago de Lucerna sin ver siquiera las montañas ni el verde del agua. Ya no me interesa el paisaje. ¿Por qué habría de mirarlo? ¿Por qué? Me niego.»  No, no descubrió nada vital ni en Francia, ni en Suiza, ni en el Tirol, ni en Italia. Se dejaba simplemente llevar de un lado a otro. Y todo le parecía menos real que Wragby. ¡Menos real que el espantoso Wragby. Se dio cuenta de que no le importaría no volver a ver nunca más Francia, Suiza o Italia. Wragby era más real.  ¡En cuanto a la gente...! La gente era toda igual, con pocas diferencias. Sólo querían sacarle dinero a uno: o, si eran turistas, buscaban diversión a toda costa, como sacar sangre de una piedra. ¡Pobres montañas! ¡Pobre paisaje! Había que sacarles el jugo una y otra vez para que proporcionaran emociones y diversión. ¿A dónde iba la gente con su intención irreprimible de divertirse?

D.H. LAWRENCE, El amante de Lady Chatterley.

21 julio, 2009

Aireando

Pues eso, que vengo a airear un poco este blog.
No tengo nada que decir, o más bien me da bastante pereza, así que de momento me contento con cambiar los colores y hacer alguna visita. Que ya estoy cansada de ver siempre la misma entrada de abril de 2008.
besitos.